Entre Tirios y Troyanos: Washington investiga lo que México administra

Entre Tirios y Troyanos: Washington investiga lo que México administra

Entre Tirios y Troyanos

Washington investiga lo que México administra
Por: Fernando Mendoza
Académico, Analista Político y Consultor Media Training

Hay una escena que el poder en México insiste en presentar como un conflicto diplomático, pero que en realidad es mucho más incómoda:
Estados Unidos solicitando la extradición de Rubén Rocha Moya y a nueve funcionarios y ex funcionarios por su presunta colaboración y vínculos con el crimen organizado…
y México respondiendo con discursos sobre soberanía.
Mientras uno investiga, el otro se indigna, soberanía como principio para justificar el pretexto…
Cada vez que Washington mueve una pieza, aquí se activa el mismo reflejo condicionado: “No aceptamos injerencias” “México se respeta” “La soberanía no se negocia” …
El problema no es lo que dicen sino lo que esa narrativa intenta ocultar, porque mientras se invoca la soberanía en las mañaneras, en el territorio nacional hay regiones donde el Estado negocia su mismísima presencia! hay campañas donde el dinero ilícito no es anomalía, sino el combustible y por si eso fuera poco, hay autoridades cuya gobernabilidad depende más de acuerdos informales que de instituciones formales
Entonces la pregunta no es tersa ni mucho menos diplomática, es estructural:
¿Qué tan soberano es un Estado que no puede controlar lo que ocurre dentro de sus propias fronteras?
El poder prefiere hablar de “casos aislados”.
Pero los nombres tienen la mala costumbre de desmentir esa comodidad. Genaro García Luna, condenado en Estados Unidos por colaborar con el narcotráfico mientras dirigía la estrategia de seguridad nacional, Salvador Cienfuegos, detenido por autoridades estadounidenses, repatriado tras presión política y exonerado en México con una celeridad difícil de explicar o Tomás Yarrington que se declaró culpable en EE.UU. de lavado de dinero vinculado al narcotráfico.
¿La constante? Cuando el sistema mexicano no actúa… alguien más construye el caso… los norteamericanos.
Pero hay algo que todos debemos tener muy claro, eso no es cooperación, es evidencia de un terrible vacío.
Conviene desmontar una ingenuidad peligrosa, Washington no está haciendo justicia por altruismo, está administrando riesgos, sus intereses para ser más claro, actúa solo cuando el problema impacta su seguridad interna, las redes dejan de ser funcionales o los actores involucrados se vuelven prescindibles
No es una cruzada moral, es cálculo estratégico lo cual nos lleva a la siguiente pregunta, esa que nadie quiere formular en voz alta:
si algunos caen… ¿cuántos siguen operando porque siguen siendo útiles?
El dato incómodo: no es infiltración, ¡es coexistencia!
Decir que el crimen organizado “se infiltró” en el Estado mexicano es quedarse corto, cuando es evidente que en varias regiones, lo que existe es algo más sofisticado: una coexistencia funcional.
Esto se explica con evidencia cuantificable como los niveles históricos de homicidios en la última década o los más de un centenar de políticos asesinados en procesos electorales recientes y las advertencias reiteradas sobre captura institucional a nivel local.
Esto no describe una falla excepcional, describe un sistema que aprendió a operar con esas variables.
La reacción interna es tan predecible como preocupante, el oficialismo denuncia intervención… pero no escala investigaciones previas a las denuncias al mismo tiempo, la oposición critica… pero también administra silencios cuando le conviene y las instituciones avanzan… solo cuando el costo de no hacerlo se vuelve insostenible
Nadie, dentro del gobierno de la auto llamada 4T quiere abrir completamente el expediente porque dentro no hay anomalías, lo que hay son patrones.
La soberanía no se pierde cuando te investigan afuera… se pierde cuando no puedes investigar adentro, no se puede hablar de intervención extranjera cuando vivimos en una incapacidad doméstica con consecuencias internacionales.
El problema no es que Estados Unidos quiera juzgar a políticos mexicanos, el problema es que, para varios de ellos, esa podría ser la única jurisdicción donde enfrenten consecuencias reales, porque cuando la justicia depende de otro país, la discusión deja de ser diplomática y se vuelve estructural.
Porque cuando el sistema llega a problemas estructurales de esta envergadura, la soberanía ya no se defiende… Se simula

Facebook / Instagram: Fernando Mendoza
TikTok: FerMendoza
Correo: fermendozanunez@hotmail.com

Este análisis se elaboró con información de:
Departamento de Justicia de EE.UU. (DOJ) documentos judiciales de caso, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, International Crisis Group, Human Rights Watch, The New York Times, The Washington Post, Proceso, Animal Político

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