Ánimo para perseverar en la prueba
Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba porque, cuando haya sido probado, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman.
(Santiago 1:12)
No es fácil soportar y perseverar en las pruebas, sean del tipo que sean. Hay pruebas personales como problemas de salud, desempleo, desánimo: dificultades y tribulaciones que nos afectan personalmente. Pero también pueden llegarle pruebas a nuestros familiares o amigos. O pueden surgir dificultades generales en el país en el que vivimos. Todos esos retos, y muchos otros, pueden poner a prueba nuestra fe.
¡Gracias a Dios que él no nos deja solos en el momento de prueba! En medio de todas las dificultades que nos presenta la vida, podemos clamar a Dios por ayuda. Puede que sea difícil sentir su presencia, pero no debemos darnos por vencidos, pues él sí permanece a nuestro lado y no suelta nuestra mano.
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
(Isaías 43:2)
¡Persevera, no te rindas cuando lleguen las pruebas a tu vida! Dios conoce tus lágrimas, pensamientos, luchas y temores. Él no es indiferente a tu dolor. Al contrario, Jesús mismo sufrió y fue tentado en todo, y por eso puede compadecerse de nuestras debilidades (Hebreos 4:15).
Recuerda que no estás solo: el Señor está contigo siempre. Aunque no entiendas el “por qué” de la situación, puedes confiar en el Dios que te sostiene. Él es tu refugio, tu fortaleza y tu pronto auxilio en las tribulaciones (Salmo 46:1). Levanta tu mirada y sigue adelante con fe.
La prueba no durará para siempre, pero producirá fruto eterno si perseveras. Y recuerda que al final de la carrera te espera la corona de vida, la recompensa que Dios ha prometido a quienes lo aman. No pierdas la esperanza: Dios está obrando, incluso en lo que ahora no puedes ver. Sigue firme, porque el que comenzó en ti la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6).
Superar las pruebas con Jesucristo nos hace más fuertes, recuerda que Él te bendice.